Potencia contratada: cuántos kW necesitas en casa y cómo no pagar de más
Los kW que pagas aunque no gastes nada. Cuánta potencia necesita una casa, qué pasa si te quedas corto y cuándo compensa bajarla.
Por José Daniel · 4 min de lectura · ·

La potencia contratada es ese número de la factura que casi nadie mira y que pagas todos los meses, gastes luz o no. Si tienes más de la que necesitas, estás pagando de más. Y si tienes menos, saltará el automático cada dos por tres.
Qué es la potencia
La potencia, que se mide en kW, es lo que puede pedir tu casa a la vez a la red. Piensa en el ancho de un grifo: no cambia cuánta agua gastas al mes, pero sí cuánta puede salir de golpe. Tú pagas una cuota fija por ese «ancho», se llame como se llame tu compañía.
Si pones a la vez más aparatos de los que aguanta tu potencia, salta el interruptor de control de potencia (el ICP) y te quedas a oscuras hasta que lo rearmas.
Cuánta potencia necesita cada casa
Como orientación, que dan varias guías y compañías:
- 3,45 kW: pisos pequeños, una o dos personas, sin aire acondicionado.
- 4,6 kW: hogares medianos, de dos a cuatro personas, con los electrodomésticos habituales.
- 5,75 kW: familias más grandes o con aire acondicionado.
- 6,9 a 8,05 kW: casas con cocina de inducción y aire acondicionado, por ejemplo.
- 8,05 a 10,35 kW: si hay aerotermia o cargas un coche eléctrico en casa.
Para afinar, hay una forma sencilla de calcularlo: suma lo que gastan los aparatos que pueden estar encendidos a la vez, multiplica por 0,25 y suma 1 kW. Si te sale 4,575, lo razonable es 4,6 kW.
Cuánto cuesta la potencia
Para que te hagas una idea con la tarifa regulada, un contrato de 4,6 kW cuesta unos 124 € al año de término de potencia, algo más de 10 € al mes. En el mercado libre cada compañía pone su precio, y en las ofertas que he mirado puede ser algo mayor. Por eso cada kW que te sobra te cuesta dinero todos los meses.
Cuándo compensa bajarla
Bajar la potencia cuesta unos 9 €, y esa cantidad es la misma baje lo que baje. Un ejemplo: pasar de 5,75 a 4,6 kW ahorra unos 31 € al año con los precios de la tarifa regulada, y más con los precios habituales del mercado libre. Los 9 € se recuperan en pocos meses.
Subirla es más caro: además de los 9 € de enganche, pagas por cada kW que añadas unos 19,70 € de derechos de acceso y, según el caso, unos 17,37 € de derechos de extensión (cifras de comparadores; algunas distribuidoras hablan de entre 20 y 40 € por kW). Confirma el importe exacto con tu distribuidora antes de pedirlo. Y si tu instalación tiene más de 20 años o superas la potencia que figura en su boletín, puede hacer falta un certificado nuevo, que se paga aparte. Solo puedes cambiarla una vez al año.
Una pista: dos potencias
En las tarifas de casa puedes tener dos potencias distintas: una para las horas de día entre semana y otra, que puede ser más baja, para la noche, los fines de semana y los festivos nacionales. Si cargas el coche por la noche, por ejemplo, te interesa aprovecharlo. Lo cuento en el artículo sobre las horas punta, llano y valle.
Cómo saber qué potencia usas de verdad
Tu distribuidora te deja ver tu curva de carga, con el consumo hora a hora. Si en todo el año nunca te acercas a tu potencia, probablemente puedas bajarla. Y si el automático salta de vez en cuando, mira qué dos o tres aparatos coinciden: a veces basta con no poner a la vez el horno y el aire.
Antes de bajar nada, ten en cuenta lo que vas a añadir pronto: un coche eléctrico, aerotermia o aire acondicionado. Subirla después sale más caro que acertar a la primera.
Si quieres ver dónde aparece en tu factura, te lo enseño línea por línea en cómo leer tu factura de la luz.
Para saber más
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