Cuándo NO te compensa cambiar de compañía de luz
Me dedico a esto y aun así hay muchas veces en las que le digo a un vecino que se quede como está. Estos son los casos.
Por José Daniel · 4 min de lectura · ·

Puede sonar raro que lo diga alguien que trabaja asesorando sobre la luz, pero cambiar de compañía no siempre es buena idea. Prefiero que lo sepas por mí antes de que te lo encuentres después de firmar. Estos son los casos en los que normalmente te diría que te quedes donde estás.
1. Si tienes el bono social
El bono social solo se aplica en la tarifa regulada (PVPC) con una comercializadora de referencia. Si te pasas al mercado libre, lo pierdes. Para una familia que lo tiene, el descuento suele pesar más que cualquier oferta. Aquí mi consejo casi siempre es no tocar nada.
2. Si firmaste hace poco un precio fijo muy bueno
En casa la permanencia ya casi no es un problema: desde 2026, en precio variable no puede haberla, y en precio fijo la penalización es pequeña (te lo explico en el artículo sobre permanencias). Lo que sí puedes perder al irte es un buen precio fijo que no vas a encontrar ahora. Si tu precio es bueno, quédatelo.
3. Si tu precio ya es bueno
Hay gente que tiene una tarifa muy competitiva y no lo sabe. Si comparando el precio del kWh y el de la potencia la diferencia es de uno o dos euros al mes, quizá no merezca la pena el lío. Te lo diré tal cual.
4. Si el ahorro depende de hábitos que no vas a cambiar
Algunas tarifas son muy baratas en horas valle y caras en punta. Si en tu casa se cocina, se pone la lavadora y se enciende el aire justo en horas punta, esa tarifa puede salirte más cara. Las tarifas tienen que encajar con tu vida, no al revés.
5. Si te ofrecen un precio que solo dura un año
Un precio muy bajo durante los primeros meses que luego sube no es un ahorro, es un aplazamiento. Pregunta siempre qué pasa con el precio cuando acaba el primer año.
6. Si vas a poner placas solares pronto
Con placas cambia lo que te conviene: importa cómo te pagan los excedentes que viertes a la red. Si lo tienes en mente para los próximos meses, mejor elegir tarifa pensando ya en eso.
7. Si el ahorro es de dos euros y el lío es de dos tardes
Haz la cuenta antes de moverte. Un ejemplo inventado, para que se vea el método: si gastas 3.000 kWh al año y te ofrecen el kWh a 0,16 € en vez de a 0,18 €, ahorras 0,02 × 3.000 = 60 € al año, unos 5 € al mes. Si además la potencia es igual, eso es todo. Si la oferta lleva un servicio de mantenimiento de 4 € al mes que no necesitas, el ahorro se ha ido.
Y al revés: con ese mismo consumo, si hoy pagas 0,24 €, la diferencia sube a 180 € al año y ya sí compensa. Lo que importa es la diferencia real, no el anuncio.
Cómo comprobarlo en cinco minutos
- Mira en tu factura el precio del kWh, el precio de la potencia (€/kW y día o mes) y los servicios añadidos.
- Calcula tus kWh de un año completo, sumando las facturas o mirando el resumen anual de la compañía.
- Pide la oferta por escrito, sin servicios extra, y multiplica la diferencia por tus kWh.
- Resta lo que perderías al irte: un precio fijo bueno, un descuento que se acaba, o la penalización si la hay.
- Si queda menos de unos 50 € al año a favor, yo me quedaría donde estoy. (Es mi criterio, no una regla: cada uno valora su tiempo.)
Entonces, ¿cuándo sí?
Cuando pagas un precio claramente por encima de lo normal, tienes potencia de sobra, arrastras servicios que no usas o hace años que nadie revisa tu contrato. En esos casos la diferencia suele ser real y se nota todos los meses.
Mi trabajo es que pagues lo justo. Si eso significa que te quedes como estás, también te lo diré.
Para saber más
Cuéntamelo y lo miramos juntos, sin compromiso. Aquí tienes cómo hablar conmigo.


