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Sábado, 17 de octubre de 2026 · Murcia¿Tienes una factura rara? Pregúntame
El vecino de la luzTu luz, explicada entre vecinos
Luz

Cómo leer tu factura de la luz sin perderte

La factura parece un examen, pero solo importan cuatro o cinco cosas. Te las enseño línea por línea, como cuando un vecino me la trae a la cocina.

Por José Daniel · 4 min de lectura · ·

Casi todas las conversaciones que tengo sobre la luz empiezan igual: alguien saca la factura, la pone encima de la mesa y me dice «es que yo esto no lo entiendo». Y es normal. Las facturas están hechas para cumplir con la normativa, no para que se entiendan a la primera.

La buena noticia es que no hace falta entenderla entera. Hay cuatro o cinco cosas que importan de verdad, y el resto son conceptos que pagamos todos igual, estés en la compañía que estés. Vamos por partes.

1. Los datos del contrato: quién eres y qué tienes contratado

Suele estar en la primera página o en un recuadro aparte. Lo que te interesa mirar:

  • Comercializadora: la compañía que te vende la luz y te cobra. Es la que puedes cambiar.
  • Distribuidora: la empresa dueña de los cables y del contador. Esta no la eliges, depende de tu zona, y no cambia aunque cambies de compañía.
  • CUPS: un código largo que empieza por ES. Es como la matrícula de tu casa en el sistema eléctrico. Lo vas a necesitar para cualquier gestión.
  • Potencia contratada: aparece en kW, normalmente dos cifras (punta y valle). Es una de las cosas que más se pueden ajustar.
  • Tipo de tarifa y fin de contrato: si estás en mercado libre o en el regulado (PVPC), si tu precio es fijo o variable y cuándo se renueva.

2. El término de potencia: lo que pagas aunque no enciendas nada

Esta es la parte fija. Pagas por tener disponible una cantidad de kilovatios, los uses o no. Se calcula así: kW contratados × precio por kW y día × días de la factura.

Si tienes más potencia de la que necesitas, estás pagando todos los meses por algo que no usas. Es de los fallos más habituales que veo, sobre todo en casas donde hace años se contrató una potencia alta y nadie la ha vuelto a revisar.

3. El término de energía: lo que de verdad consumes

Aquí pagas los kWh que has gastado multiplicados por el precio de cada kWh. Si tu tarifa distingue horas, verás el consumo separado en punta, llano y valle, cada uno con su precio.

Lo importante: fíjate en el precio por kWh, no solo en el total. El total cambia según lo que gastes ese mes; el precio es lo que de verdad puedes comparar entre compañías.

4. Lo que pagamos todos: impuestos y conceptos fijos

  • Impuesto eléctrico: desde junio de 2026 ha vuelto a su tipo habitual del 5,11 % sobre potencia y energía.
  • Alquiler del contador: una cantidad pequeña y fija que cobra la distribuidora.
  • Financiación del bono social: unos céntimos al mes que pagamos todos los consumidores.
  • IVA: el 21 % sobre todo lo anterior, también desde junio de 2026.

Estos conceptos son iguales en todas las compañías, así que no te dejes engañar si alguien te promete «quitarte impuestos».

5. Lo que muchas veces sobra: servicios añadidos

Mantenimiento, asistencia técnica, seguros de electrodomésticos… Aparecen como una línea más y a veces nadie recuerda haberlos contratado. No digo que sean malos, pero sí que conviene saber que están ahí y decidir si los quieres. Al año pueden sumar bastante.

Un ejemplo con números

Una factura orientativa de un piso con 4,6 kW de potencia y 270 kWh de consumo en 30 días. Mira la línea marcada: es la que decide si pagas de más.

Concepto Importe
Potencia (4,6 kW, 30 días) 17,94 €
Energía (270 kWh a 0,18 €/kWh) 48,60 €
Impuesto eléctrico (5,11 %) 3,40 €
Alquiler del contador 0,81 €
Financiación bono social 0,60 €
IVA (21 %) 14,98 €
Total 86,33 €

He puesto 0,18 € el kWh porque es un precio muy habitual en las facturas que reviso. Si el tuyo está por ahí o por encima, merece la pena echarle un ojo: te explico cómo comprobarlo en este artículo.

Lo que yo miraría primero

  1. El precio del kWh y el de la potencia.
  2. Cuánta potencia tienes contratada y si la necesitas.
  3. Si hay servicios añadidos que no recuerdas haber pedido.
  4. Si tu precio es fijo o variable y cuándo se renueva el contrato.

Con esas cuatro cosas ya sabes más de tu factura que la mayoría de la gente. Y si algo no te cuadra, para eso estamos los vecinos.

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